Photobook “The South American dream” // Fotolibro “El sueño sudamericano”

The South American Dream (Text by Andrea Jösch) 

The photographs published here and the texts extracted from multiple interviews conducted by Ochoa submerge us in a harrowing human story of immigration, in a global context that predicts more harassment, control and surveillance, while in our southern region, walls of discrimination prevail.

According to official figures the Colombian population in Antofagasta has doubled over the last two years, averaging on 5% of the population of this northern city. The reasons for migrating are diverse: violence, the economy, the Chilean dream with its false expectations on the “jaguar” (pacific tiger) economy, which seems more a campaign to safeguard a fierce neoliberal system than a real chance for projection.

The beach and the sun are reasons too, but nobody comments that there are barren hills and a fallow landscape in between the Facebook paradise and the country image; a territory mutating on a daily basis with the richness of colors, music, physical plasticity, food, language and culture of those uplifting our lives. That makes us evidence how Latin American we are, something that we tried to omit for decades. Those seeking new horizons allow us to again speak of belonging and homeland.

We are at a relevant moment of our Latin development, in which we have to think of the historical, symbolic and political construction of our independences, the staging of miscegenation, both from the violence with which we edify ourselves and the beliefs that were imposed on us, in order to be able to look through our own world views. This publication makes a contribution towards reflecting on a new scenario charged with policies and poetics of the body, memory and the future of our countries.

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El sueño sudamericano (Texto por Andrea Jösch)

Las fotografías aquí publicadas y los textos extraídos de múltiples entrevistas realizadas por Ochoa, nos sumergen en una historia humana desgarradora, la de la inmigración, en un contexto global que augura más acecho, control y vigilancia; mientras en nuestra austral región, persisten muros de discriminación.

Según las cifras oficiales, la población colombiana en Antofagasta se ha duplicado en los últimos dos años, llegando a promediar un 5 % de los habitantes de la ciudad nortina. Los motivos para migrar son diversos: la violencia, la economía, el sueño chileno con sus falsas expectativas sobre la economía del “jaguar”, que más parece una campaña para salvaguardar un sistema neoliberal feroz, que una real probabilidad de proyección.

La playa y el sol también son razones, pero nadie comenta que entre el paraíso de facebook y la imagen país están los cerros yermos y el paisaje baldío, territorio que muta a diario con el enriquecimiento de los colores, la música, la plasticidad corpórea, la comida, el lenguaje y la cultura de quienes enriquecen nuestras vidas. Aquello nos hace evidenciar lo latinoamericanos que somos, algo que en estas latitudes quisimos por décadas omitir. Aquellos que buscan nuevos horizontes nos permiten volver a hablar de pertenencia y terruño.

Estamos instalados en un momento relevante de nuestro devenir latino, en el cual debemos pensar la construcción histórica, simbólica y política sobre nuestras independencias, sobre la escenificación del mestizaje, tanto desde la violencia con la cual nos edificamos y las creencias que nos fueron impuestas, para poder mirar a través de nuestras propias cosmovisiones. Esta intervención contribuye a reflexionar acerca de un nuevo escenario cargado de políticas y poéticas del cuerpo, la memoria y el futuro de nuestros países.